enero 06, 2010

Los desafíos del 2010 + Oaxaca: política del poder

Como ha ocurrido en otras ocasiones, Oaxaca se va a convertir en un extraño laboratorio político y a redefinir el 2010: el PAN se encamina a una alianza con el PRD de López Obrador que le niega legitimidad al presidente Calderón y que aprobó el aborto, el matrimonio homosexual y la adopción por parejas del mismo sexo.


De darse la victoria del Juanito lopezobradorista Gabino Cué como candidato de la alianza PAN-PRD, entonces el PAN tendría que avalar la aplicación de las reformas legales sobre aborto y matrimonios gay, uno de los puntos fundamentales de la agenda perredista. Asimismo, el candidato del PANREDE tendría que apoyar sin remilgos a los miembros del extinto Sindicato Mexicano de Electricistas que pide, como parte de la agenda de López Obrador y del diputado Fernández Noroña, la renuncia del presidente Calderón.

La alianza contra natura del PAN con el PRD tendrá además otras inconsistencias políticas: la Suprema Corte tiene prácticamente enjuiciada a la policía federal preventiva por la intervención violenta a finales del 2006 para recuperar varias zonas de la capital de Oaxaca que se habían convertido en una Comuna revolucionaria. Y la alianza PAN-PRD tendría que llevar al PAN a avalar esas acusaciones y defender a la APPO.

Por lo pronto, el candidato auto asumido de la alianza aún no oficializada dio ya dos indicios de por dónde vendría su lealtad: en las últimas semanas acompañó a López Obrador en menguados y desangelados mítines por algunos municipios del estado, donde el tabasqueño presentó --al viejo estilo del dedazo priísta que demuestra que lo bien aprendido no se olvida-- a Gabino Cué como el candidato oficial del lopezobradorismo. Y por si fuera poco, López Obrador fue el que destapó a Juanito Cue como candidato del PRD lopezobradorista a la gubernatura de Oaxaca.

La estrategia del PAN era otra. Su propuesta central fue comprometer primero una alianza entre los partidos de oposición en Oaxaca y después --sólo después-- definir un candidato en función de un programa político. El madruguete de López Obrador dejará al PAN en el furgón de cola de la alianza, porque Juanito Cué ha sido en los últimos años el candidato del PRD-Convergencia-PT. Es decir, que el programa político será el de López Obrador --incluyendo el desconocimiento a la legitimidad de Calderón-- y no el del PAN.

Los estilos ya han comenzado a presentarse. Juanito Cue acaba de comprar la base de datos de la empresa Telcel en Oaxaca para envíos masivos de mensajes a los celulares oaxaqueños. Asimismo, Juanito Cue compró diez mil ejemplares de la revista Proceso de esta semana donde se incluye un reportaje contra el gobernador Ulises Ruiz, para usarlo como campaña de guerra sucia.

Lo interesante del asunto es que la versión de Proceso confirma la otra vertiente de los compromisos de Juanito Cué como representante de los intereses del cacicazgo político del priísta-panista ex gobernador Diódoro Carrasco. La esposa de Carrasco es sobrina de Julio Scherer, dueño de Proceso, por lo que el reportaje tenía el sello familiar de la casa.

La intervención de Carrasco en el apoyo a Juanito Cué revela el conflicto político oaxaqueño. Cué de ninguna manera representa a la oposición. En realidad, el conflicto político en Oaxaca desde 1998 responde a la disputa por el poder exclusivamente entre las familias priístas. En 1998 José Murat, con la amenaza a Ernesto Zedillo de irse al PRD, se apropió de la candidatura priísta a la gubernatura y con ello impidió que el gobernador saliente Carrasco pusiera a su tío David Palacios como sucesor.

Como gobernador, Murat rompió los acuerdos de reparto del poder entre las familias priístas que se había pactado en 1977, a raíz de la caída del gobernador Manuel Zárate Aquino. Y los jefes de las familias priístas se desperdigaron en el PAN, el PRD y Convergencia. Por tanto, el venero original de la oposición en Oaxaca es el PRI. De ahí que la lucha política en Oaxaca no sea por el rescate del estado o demagogias similares sino que resume una lucha de caciques políticos del PRI para retomar el control, político priísta. Al final de cuentas, López Obrador es un producto neto y típico del PRI.

De oficializarse la alianza, el PAN también asumirá la alianza con la APPO y las vertientes de esta organización con el EPR y otras formaciones radicales que han optado por el camino de las armas. Pero por encima de todo, tendrá que explicar su apoyo a una disputa por el poder exclusivamente entre priístas.

En este contexto, Oaxaca podría simbolizar los enredos políticos de una lucha política que nada tiene de transición o de democratización sino que se resume en un jaloneo del poder entre familias priístas… sólo que ahora con el apoyo del PAN. El PAN sería el camino para la consolidación del PRI en Oaxaca.

Por Carlos Ramirez.

Post RLB. Punto Politico.

enero 04, 2010

La dictadura defeña de las mayorías

Basta con que el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, tenga una ocurrencia, y por mayoría aplastante es aprobada en la Asamblea Legislativa. No importa si se violan los más elementales derechos de propiedad. Ahora son los gays bisoños quienes se someten al yugo del GDF. Que luego no se quejen.


Si el lector vive en el Distrito Federal, de veras le compadezco. Y no me refiero a las tribulaciones que se suelen sufrir en las grandes ciudades como exceso de tráfico, contaminación e inseguridad pública.

No, la razón es cómo opera la dictadura de las mayorías en el DF. Basta con que el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, tenga una ocurrencia, y por mayoría aplastante es aprobada en la Asamblea Legislativa. No importa si se violan los más elementales derechos de propiedad.

Tal como lo comentamos hace unas semanas, ya es costumbre del GDF golpearnos a todos en el bolsillo mediante alzas arbitrarias de impuestos en el comienzo del año. Sí, es cierto, el sector federal también nos ha acostumbrado a nuevos impuestos y alza de tarifas, pero los contrapesos de poder que operan a nivel federal no permiten abusar descaradamente en términos fiscales, como sí se hace en el DF.

Ya de por sí los impuestos son un robo con todas las de la ley. Pero si a eso agregamos que en el DF opera vilmente la dictadura de las mayorías, los defeños están fritos, en particular las minorías que no suelen votar por el PRD. Sólo véase lo que ocurrirá con el alza arbitraria (de hasta 1,000%) en las tarifas del agua. Tres serán las delegaciones más afectadas: Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. La razón, otra vez sencilla: en esas delegaciones gobierna el PAN.

¿Qué sucederá en el resto de las delegaciones? El alza será moderada. Ya de por sí en el predial, desde hace tiempo las delegaciones más afectadas han sido las panistas. Nuevamente la aplanadora perredista utilizará el uso y abuso de los impuestos para golpear a las minorías y beneficiar a sus clientelas. Y si el PAN intenta protestar, la aplanadora perredista puede dejar sin presupuesto a sus delegaciones. Verdadera y vil dictadura de las mayorías.

Pero la dictadura de las mayorías no termina en las cuestiones impositivas. Los defeños, incluso las minorías, ven con simpatía que el GDF se porte como un dictador al, por ejemplo, encarcelar por decenas de horas a quien conduzca en estado de ebriedad. Perdón, pero es un vil abuso contra los ciudadanos. Cuando alguien toma y maneja, efectivamente, debe el Estado sancionar, pues se pone en peligro la vida de los demás. Lo ideal es al estilo de los países anglosajones, en donde si se sorprende la primera vez, hay fuerte multa y amonestación del juez. Incidir puede costar la cancelación definitiva de la licencia, y en algunos casos hasta cárcel. De ahí que en estas naciones, la vida nocturna se apoya principalmente en taxis que dan buen servicio, y en donde no asaltan, violan y matan como ocurre en el DF.

Claro, este sistema de sanciones es imposible de operar en el DF, que es dominado por una policía corrupta. Cualquiera evitaría el ser presentado al Ministerio Público con una “mordida.” En países como EU y Canadá el soborno se castiga con cárcel, por lo que los ciudadanos la piensan dos veces a la hora de proponer alguno.

Una salida para los países con instituciones débiles es el llamado “alcoholímetro”, pero sin abusar de los ciudadanos. Tal es el caso de España, en donde en algunas ciudades, si no se pasa la prueba, se procede a una multa, y sólo se retiene el automóvil si el conductor no logra llamar a un familiar ó amigo sobrio para que le conduzca a su casa. Por supuesto, si se reincide hay multas y hasta cancelación definitiva de licencia.

Pero no, en el DF todos aplauden el sometimiento de los ciudadanos.

Lo mismo ocurre con la vida nocturna. Basta con que se muera de alcoholismo el hijo de un periodista famoso, ó que algún asambleísta moralino le molesten los centros nocturnos, para que se proceda a coartar la libertad de comprar y consumir alcohol (algunos de plano les gustaría prohibir, sin saber que dicha acción sólo agravaría el consumo de alcohol como sucede hoy con las drogas), ó peor aún, la libertad de reunirse -imponiendo horarios- en un bar ó restaurante.

Otro caso.
Algunos periodistas distraídos presumen que la asamblea legislativa dio un ejemplo de primer mundo al aprobar los llamados matrimonios “gay.” Las personas homosexuales, por supuesto, están felices. Perdón, pero, ¿qué festejan? Como liberal acepto la libre elección sexual de los individuos (siempre y cuando, claro, no se viole la libertad de nadie). Pero también sé que el Estado tiene, desde hace ya siglos, el yugo de las relaciones amorosas entre las personas. El Estado controla las relaciones matrimoniales, que si fueran libres se deberían regir por contratos privados. En cambio, es el Estado quien aprueba quiénes habrán de casarse ó no y, claro, pagando la tarifa correspondiente. Los gays bisoños sólo se están sometiendo al yugo del GDF. Que luego no se quejen cuando vilmente les suban el trámite por casarse.

Gracias al yugo estatal, es que vemos, cuando se trata de personas adineradas, indemnizaciones millonarias por divorcio, totalmente injustificadas a tal ó cuál cónyuge.

Que quede claro, el DF no es Amsterdam, Ottawa ó Boston, como algunos periodistas párvulos quieren hacer creer a la gente. El DF desde 1997 es una ciudad gobernada por la dictadura izquierdista de las mayorías. Desde entonces, cada vez hay menos libertad, peor transporte público, mayor tráfico, mayor inseguridad, más agresiones a los derechos privados de propiedad, menos agua potable, más pan y circo, y claro, su contraparte, más y más altos impuestos. Qué tristeza.

Por Godofredo Rivera.

Post RLB. Punto Politico.