diciembre 01, 2011

Europa: gran mercado de consumo + Mafias, crimen, derechos humanos


 Para enfrentar la amenaza del narcotráfico en Europa, el presidente francés Nicolás Sarkozy convocó hace poco a una reunión secreta en el Palacio del Elíseo con las más importantes agrupaciones que tienen que ver con el desarrollo europeo pero también con todas las organizaciones policiacas nacionales e internacionales.

El propósito de la reunión fue señalar que el narcotráfico era el más importante problema de la eurozona. Los datos que se distribuyeron entre los asistentes fueron reveladores, entre ellos tres: el aumento en el trasiego con nuevas rutas, la multiplicación de mafias ya internacionalizadas y el aumento en la producción en volumen y tipo de drogas sintéticas difíciles de detectar en los retenes policiacos aduanales.

Cuando menos una docena de mafias criminales operan en Europa: la albanesa, la rusa, la italiana, la italiana-americana, la de Córcega, la israelí, las koreanas, las japonesas, las colombianas, los cárteles mexicanos, las chinas y las indias. No hay una contabilidad certera sobre el número de grupos delictivos en europea, pero una oficina encargada del seguimiento de las bandas considera que podría haber más de cinco mil organizaciones delictivas que deben ser tomadas con seriedad y una élite dirigente del narco mucho más de 50 mil personas.
Existen detectadas tres grandes veneros de las bandas: la zona de los Balcanes, el Sureste de Europa y el área de la ex Unión Soviética. Asimismo, información de la organización policiaca Europol --una versión regional de la Interpol-- ha localizado los centros nerviosos de las mafias del narcotráfico: Holanda y Bélgica en el Noroeste, Lituania, Estonia, Latvia y Kalingrado en el Noreste, Bulgaria, Rumania y Grecia en el Sureste, sureste de Italia en la zona del Sur de Europa y España y Portugal en el Suroeste.
Los reportes de inteligencia de la Europol revelan las características del crimen organizado en la Unión Europea:
--Diversificación de grupos, con aumento de zonas de distribución y multiplicación de rutas.
--Utilización creciente de contenedores transportados en barcos como forma más usual del tráfico.
--Expansión de las rutas a la zona del oeste de los Balcanes.
--Utilización de los Balcanes y el Mar Negro como rutas hacia el sur de Europa.
--Consolidación del Norte de Europa como el principal centro de distribución.
--Posibles relaciones entre el tráfico de cocaína con las actividades terroristas.
--Introducción de 65 nuevas drogas sintéticas en los últimos años.
--Importancia de Africa Occidental, junto con grupos albanos y lituanos y organizaciones ilegales de bandas de motociclistas en las estrategias de tráfico y distribución de drogas.
La tarea de la UE no es fácil, sobre todo por la alta cultura de derechos humanos en materia de garantías individuales relacionadas con el consumo de drogas y más países que despenalizan el consumo y permiten la legalización. La marihuana, de acuerdo con el reporte 2011 del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, titulado “El problema de la drogodependencia en Europa”, reveló que el consumo de marihuana en Europa involucra a unos 78 millones de europeos, el 23.2% de la población y que ha aumentado el consumo de cocaína y sobre todo de drogas sintéticas.
El reporte 2011 sobre amenazas del crimen organizado ha detectado el fortalecimiento de las bandas criminales, su crecimiento, diversificación y hasta modernización. “El crimen organizado está cambiando y derivando en el aumento de actividades diversas en sus métodos, estructura de grupos e impacto sobre la sociedad. Un nuevo paisaje criminal está apareciendo, marcado por el incremento en la movilidad y flexibilidad de grupos operando en múltiples escenarios y sectores criminales y, adicionalmente, usando con eficacia el internet”. Lo grave ha sido la diversificación especializada de actividades en portafolios de inversión de negocios criminales”, incluyendo el fraude como práctica criminal organizada.
Otro dato registrado es el efecto de la crisis económica en grupos sociales desempleados y ahora incorporados a alguna de las múltiples actividades criminales. Por lo pronto, el reporte encontró la utilización de desempleados en el mercado de la piratería y en la siembra de marihuana y producción de drogas sintéticas, además del uso de las personas afectadas por la crisis como mulas en el transporte de dinero ilícito o de drogas. En este contexto, la UE asume la crisis económica y el desempleo como una “seria amenaza” por sus derivaciones criminales.
El crimen organizado ya ha estado especializándose en términos de actividades interrelacionadas: siembra y tráfico de drogas, venta y consumo, transporte, lavado de dinero, negocios inmobiliarios, interrelación con negocios farmacéuticos legales, bajo una conducción eficientemente empresarial y de negocios y la protección de estructuras empresariales y políticas legales.. A ello se agrega el uso del internet para la enseñanza de siembra y producción de droga y venta a menores fuera de los circuitos mercantiles tradicionales.
El problema de Europa ante el tráfico de drogas se complica más por la modalidad cultural y de derechos humanos y por las crecientes presiones sociales para seguir despenalizando el consumo y portación de algunas drogas y la legalización de otras comunes. Pero Europa ya se dio cuenta que la legalización no termina con las mafias ni con la violencia y sí multiplica la penetración del negocio de la droga en actividades legales.
Por Carlos Ramirez.
Post RLB. Punto Politico.

noviembre 28, 2011

España: la economía, estúpido+ Democracia no sirve con crisis

Al analizar los mensajes de campaña para las elecciones del pasado 20 de noviembre, el PSOE y el PP fijaron su interés en los temas centrales: los socialistas convocaron a salvar la democracia del acoso de la derecha y los populares centraron su argumentación en el desempleo. 
Sin embargo, las elecciones se resolvieron en una guerra de marketing político.
La clave de los posicionamientos políticos de los candidatos estuvo en el marketing electoral: no cómo ofrecer a un aspirante que puede tener la solución a alguno de los graves problemas del país, sino como vender una figura política. A pesar de la gravedad de los problemas políticos, sociales y económicos, Mariano Rajoy como centro-derecha pudo posicionar su mensaje por encima del candidato centro-izquierda Rubalcaba.
La política se ha convertido en un producto comercial. Por ello, por ejemplo, el candidato del PSOE dio un giro espectacular a su imagen de campaña que mostró su debilidad: en la fase final del último mes, el PSOE abandonó su color rojo simbólico y de pronto cambió sus escenarios por un azul igual al del Partido Popular; los estrategas socialistas se cansaron de decir que en alguna ocasión habían usado el azul, pero en el fondo el azul era ya propiedad política del PP.
Con un mensaje de colores, el marketing político quiso suavizar el exceso político del rojo y su efecto agresivo en los electores; sin embargo, el candidato Rubalcaba no pudo entender la lógica del marketing y le quitó efecto al cambio de color en su propaganda con un mensaje agresivo: “pelea por lo que quieres”, junto a su foto con el rostro tenso, de furia, y el puño cerrado.
En cambio, el PP encontró el espacio obvio para su campaña: la crisis económica; y dentro de ella, el efecto demoledor en las expectativas de los españoles de la cifra de 5 millones de desempleados. Los estrategas de Rajoy centraron la campaña en dos elementos: machacar la existencia del desempleo y ofrecer el cambio como una forma de abandonar esa parte de la crisis.
Los estrategas del PP pudieron entender la lógica del marketing al grado de que Rajoy no tuvo que hacer más campaña e inclusive se cuidó de esconder las medidas de ajuste macroeconómico que obligadamente tendrá que adoptar y que repuntarán un poco más el desempleo antes de comenzar a crear empleos. La campaña del PP creó el mensaje más sencillo que exhibía la incompetencia de los socialistas: “primero el empleo”.
Pero más que competencia de proyectos, de ideas o de enfoques, las campañas de los candidatos españoles se dieron en el escenario del marketing político al asumir a los candidatos como productos para vender.
Mientras que el PSOE enfatizó más la defensa de un proyecto político aplastado por la crisis y trató de azuzar el fantasma de la derecha, el PP eludió la confrontación ideológica y centró sus temas de campaña en el desempleo como síntesis de la incompetencia socialista para gestionar la crisis.
Acosado por los mensajes del PP, el PSOE nunca pudo salirse de la caracterización del partido de la profundización de la crisis económica. A ello ayudó el hecho de que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se fue enredando cotidianamente con la crisis por las presiones de la Unión Europea y se aisló en el palacio de La Moncloa. Su vicepresidenta económica Elena Salgado fue reducida a una mera figura decorativa, sin ninguna iniciativa para paliar la crisis. Cuando se dio a conocer la cifra de 5 millones de desempleados, el gobierno de Zapatero se escondió y no emitió ninguna declaración aclaratoria.
Los estrategas del marketing electoral analizaron estos datos de la crisis económica en el proceso electoral como una forma de ilustrar que un partido de oposición puede concentrar la esencia de la crisis y de la incompetencia de gobierno en un solo concepto o en una sola cifra fácil de manejar.
Si la oposición logra imponer un dato, una cifra, como imagen de identidad de su adversario en el imaginario colectivo, la tendencia de los votos será difícil de revertir. Para responder a los ataques, Zapatero, el PSOE y el candidato Rubalcaba tenían que crear un mensaje superior al de los desempleados y no pudieron. De ahí la importancia de centrar las campañas del adversario en un tema y en una cifra.
Las campañas electorales dejaron de ser ya promociones de personas y de proyectos y presentación de ideas y se han convertido en mecanismos de manipulación de sentimientos, sensaciones y pasiones.
 El aspirante a candidato o el candidato en sí mismo que crea que las campañas deben promover una idea propositiva están perdiendo las elecciones con anticipación. Y dentro de los puntos más sensibles están las cifras del deterioro económico o alguna cifra que ilustre o resume el lado negativo del adversario.
Los dos temas centrales de la campaña del PP de Rajoy fueron demoledores: el desempleo como índice de la incompetencia en el ejercicio del gobierno y el uso del sustantivo cambio para mandar el mensaje de que el partido en el gobierno carecía de ofertas contra la crisis y tenía que irse.
Por eso es que el voto por la alternancia PP no se basó en la racionalidad de que el PSOE había fracasado en la gestión de la crisis sino en que tenía que irse del poder sin importar si el relevo del PP sería capaz de ofertar una salida a la crisis o si había alguna propuesta de fondo; no, el asunto se resumió en el voto de castigo: echar del poder a los socialistas por la crisis.
Los partidos de oposición han logrado explotar electoralmente tres factores: el cambio, la esperanza y la existencia de otro camino; La campaña de Barack Obama en 2008 fijó las nuevas coordenadas del marketing político, aunque su fracaso en el gobierno lo hayan colocado paradójicamente en el objetivo de la oposición que usa el modelo de Obama sólo que en su contra.
Lo que quedó claro en España es que las elecciones se reducen a la venta de un candidato, no a la oferta de una esperanza.
Por Carlos Ramirez.
Post RLB. Punto Politico.